Monday 26th August 2019,
Sede Revista – Revista Cultural – Torrelavega

El momento fulminante

por Okoriades

-1-

PRESENTACIÓN

No hay una fecha exacta.

Nadie la tiene.

Aparentemente sucedió un amanecer. Sin avisar.

Aunque en realidad, fue algo paulatino. Gradual. Elaborado lentamente, como lo han sido todas las invasiones del hombre hacia el hombre. Fraguadas en la cara oculta de la diplomacia. Guisadas y cocinadas en despachos. Pagadas por el dinero y la sangre inocente. Construidas bajo la batuta de intereses y bla-bla-bla…

En realidad me cansa decirlo. Ya me huele el aliento a podrido. Ahora. Que al fin soy un afortunado y puedo contarlo. Ahora que estoy vivo, junto a la élite de los privilegiados.

Debo aclarar, que he llegado hasta este lugar por mis propios medios. Sobreviviendo por encima de los miserables. Esos que nunca han tenido identidad, ni nada de nada. Esos que sólo han sido una mercancía, un producto o una panda de imbéciles, aturdidos y guiados por el sonido del cencerro.

Admito que este lugar no es de mi agrado, pero el valor de mi triunfo, reside ahí. Estoy con los elegidos, les hago creer que formo parte de ellos. Esa es la inteligencia. Actuar y convencer.

-2-

INICIO

Fue fulminante. Murieron casi todos los seres humanos del planeta. Exactamente, el 99%.

De ese modo, no hizo falta dar explicaciones. Una vez “extinguida” casi toda la humanidad, el resto era cosa de unos pocos; los que urdieron el entramado perfecto, silencioso y mortal. Elaborado desde siempre. Hilvanado en la oscuridad, de tal forma, que era imposible que pudiese suceder cualquier fallo.

Y es que, resulta curioso explicar lo sucedido, bajo el concepto de sociedad, que consideramos “establecido”. Es decir, lo sucedido, en una “sociedad”, basada en principios de convivencia “supuestamente enarbolados y proclamados por todos los países”, lo sucedido, no podría haber ocurrido nunca (en realidad, como todas las tragedias que han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad), pero en este caso, por la cualidad del suceso; no se concibe lo sucedido, en una “sociedad”, alimentada por el árbol de las virtudes adineradas (ironías aparte).

Fijémonos en lo siguiente:

De todos

Para todos

Universal

Necesario

Poder

Clases

Precio

Competitivo

Extinción.

Ese es básicamente, el proceso por el que pasó la humanidad, hasta que se produjo la hecatombe. Como todos los planes preparados para manipular y dominar, tienen que ir lentamente; con su propio proceso. Y en este caso, así fue.

Era de todos y para todos. Existía desde siempre.

Su carácter Universal, lo determinaba su propia naturaleza.

Del mismo modo que era necesario dada nuestra condición.

Aquel que quiere gobernar, es porque aspira el poder. Y ese poder, aspira a controlarlo todo.

Ese control, inevitablemente crea clases. Diferencia a los seres humanos y los clasifica según sus propios intereses.

Después le pone precio (incluido al ser humano), un precio que hace perder el valor de todo.

Los precios compiten. Los valores compiten. La sangre compite. La supervivencia compite. La competencia compite…

Hasta que esa competencia ha convertido al ser humano, en una simple mercancía que, sinceramente, ya no sirve para mantener el entramado. Esa humanidad facilona y estúpida, a la que ya se le ha extirpado el cerebro y se la ha llevado hasta el límite de su existencia; ya no sirve y por lo tanto, es un simple estorbo. ¿Se podría haber generado una rebelión entre ellos mismos? ¡Se podría haber hecho creer que la hecatombe surgió de algún cerebro enfermo, ajeno a los poderosos que controlan el sistema? ¿Se podría haber dicho que…

Se podría haber dicho cualquier barbaridad. Con una sociedad que, aunque no crea en la palabra gobierno, lo necesita, es posible hacer cualquier cosa. Así, como suena.

-3-

EL MOMENTO FULMINANTE

Hagamos un pequeño ejercicio:

Inspiremos por la nariz. Que la inspiración nos hinche el vientre. Cerremos los ojos y dos segundos después, expulsémoslo despacio, gradualmente, deshinchándonos. Finalmente, expulsemos la última exhalación alargándola en el tiempo. Un poco más…

Hasta que… nos falte el aire.

Y tengamos que volver, cíclicamente, a llenar nuestro cuerpo de él.

Y es entonces cuando aquí viene la hecatombe. Primero al respirar, notaremos que nuestra capacidad para hacerlo, disminuye. Después lo hará nuestro bolsillo. Acto seguido oiremos la publicidad preparada para el evento y nos dejaremos llevar por el pánico. Todo se vende. El aire no es una excepción. Frascos, formas, lugares. El poder lo tendrá todo controlado. Todo preparado para que llegue el momento. Intentaremos volver a respirar, pero en este caso, el aire, ya no será nuestro. Instintivamente, se dirigirá hacia las propiedades de sus dueños, los que han urdido el plan. Intentaremos de nuevo respirar, pero ya será imposible, el aire, ya se habrá convertido en un producto, con su propio precio.

La agonía será lenta. Los beneficios y el mercado, se moverán a la misma velocidad, rindiendo como nunca has imaginado. Pero eso es algo que nosotros ni siquiera imaginaremos. No habrá tiempo. Todo se oscurecerá. La agonía dará paso al fin y en unos segundos, será fulminante. Morirá casi todos los seres humanos del planeta. Exactamente, el 99%.

¿Necesitas aire para respirar? ¿De verdad lo necesitas? ¿Crees que es tuyo? ¡No tardes más. El mercado se agita. Las propuestas compiten con demasiada rapidez. Es posible que cuando quieras respirar, ya no exista aire para eso! ¡Ven, acércate a la convención universal del aire! ¡No tardes!…  ¿Pero qué estoy diciendo?  ¿Cómo vas a venir…  si ya estás Muerto?…

Anda, respira… ¿De verdad es tuyo el aire?

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response