Friday 24th May 2019,
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Historia del teatro. El romanticismo

por Fernando Sánchez Rebanal

0. ALGUNOS APUNTES SOBRE EL NEOCLASICISMO

El siglo XVIII encuentra su género escénico peculiar en el drama. El desarrollo de la puesta en escena aporta aspectos realistas al teatro, al tiempo que se busca una mayor naturalidad en la interpretación, lo cual exige solidez en los textos, respecto a lo cual, se reconoce que ya no existen los genios del siglo anterior.

Por otro lado se buscan modos de representación más populares, que reflejen los problemas de las masas, para hacer que así frecuenten el teatro.

En otro aspecto, el actor se convierte en protagonista del hecho escénico.

Francia

Adopta las corrientes italianas y sistematiza la estética del teatro. Destaca el dramaturgo y teórico Diderot, que en La paradoja del comediante plantea la necesidad de equilibrio psíquico del actor, para no acabar trastornado por la multitud de papeles que representa. Como dramaturgos,destacan: Marivaux (1688-1763), Beaumarchais (1732-1799) y Voltaire (1694-1778).

Italia

El género melodramático gana en esplendor al consolidarse como ópera.

El criterio de fidelidad a la razón impulsa la escenografía al realismo. Como dramaturgos, destacan: Metastasio (1698-1782), Carlo Gozzi (1720-1806), y sobre todo Carlo Goldoni (1707-1793), que se inspira en personajes de la Commedia dell’ Arte.

Inglaterra

El puritanismo inglés, que dura hasta 1660, supone un corte nítido entre el teatro isabelino y el neoclásico.

El local teatral evoluciona: ahora está completamente cubierto, iluminándose el escenario con velas o candelas. Se utilizan los telones para separar público y actores y se utilizan los decorados pintados. Como autores, destacan: John Dryden (1631-1700), Thomas Otway (1652-1685) y John Gay (1685-1732). Respecto a los actores, David Garrick (1717-1779).

Alemania

Como teórico hemos de señalar a Lessing (1729-1781), con la Dramaturgia de Hamburgo.

España

Los dramaturgos españoles viven pendientes del exterior, ya que dentro se vive una etapa de decadencia. Pronto se dibujan dos líneas en torno al teatro del siglo anterior: una de evolución, siguiendo pautas francesas, y otra de mantenimiento de los modos de antaño. Bajo la primera destacan Ignacio de Luzán (1702-1754), Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780), y dentro de los reaccionarios García de la Huerta (1734-1787). Un hecho destacado es la prohibición de los Autos Sacramentales a partir de 1765 y las comedias de santos desde 1788.

Con respecto al siglo anterior, el teatro tuvo aun más aceptación social. Bastantes obras se basaban casi exclusivamente en la tramoya, las llamadas comedias de teatro comedias de magia, que fueron imponiéndose frente a las comedias sencillas, que eran las habituales.

En tres países se dejó sentir con fuerza el movimiento romántico: Alemania, Francia y España. Alemania fue sin duda, adelantada y precursora. Así pues, empezaremos por ella.

I. ALEMANIA

Hagamos un poco de historia. En las provincias alemanas nos encontramos desde muy antiguo, con un intenso cultivo del espectáculo y de las fiestas populares. Su mejor manifestación se encuentra en los carnavales, famosos aún hoy en día, sobre todo los de Colonia Lübeck o Nuremberg.

Durante los siglos XVI y XVII el teatro es alentado en Alemania por los jesuitas y las compañías inglesas ambulantes. Los jesuitas cultivaron el teatro en las provincias en las que el catolicismo no fue destronado por los luteranos, convirtiéndose en un instrumento propagandístico católico. Solía representar historias bíblicas, vidas de santos y mártires, pero también piezas latinas y obras costumbristas al estilo de la época. Era un teatro en latín, por tanto no en la lengua del pueblo, por lo cual desarrollaron considerablemente los elementos visuales: decorados pintados que cambiaban a la vista del público, vestuarios de auténtico lujo, accesorios de toda especie; incentivaron el papel de la música, en competencia con los luteranos, considerando los llamados interludios musicales como parte integrante y esencial de la tragedia; prodigaron las sorpresas y los toques efectistas: incendios, tempestades con sus truenos, relámpagos y rayos, milagros, apariciones, etc. Pronto empezaron a intercalar frases y escenas en alemán.

En lengua alemana tampoco se expresarán las compañías inglesas, que trabajarán en tierras germanas a partir de 1592. Sus obras se basan sobre todo en Marlowe y Shakespeare, abundando los bastonazos, momentos farsescos, bromas y chistes obscenos, peleas… Las escenas de horror y sangre se compensaban así con lo festivo y la risa, que se germanizaron en una figura siempre presente en lo sucesivo: Hanswurst (Juan Salchicha), que recoge la tradición del personaje cómico medieval que aparecía en el teatro germano por farsas y misterios. Su importancia fue tal que a él se sometían las obras y su representación.

Así, el sustrato germano que gusta ver mezclados lo vulgar y lo fantástico, lo lírico y lo dramático, la risa y el llanto, constituía un terreno abonado para el inmediato Sturm und Drang, y también para posteriores tendencias: romanticismo, naturalismo, expresionismo…; ese sustrato explica la favorable acogida que tuvieron el teatro isabelino y el de Calderón.

I. 1. Sturm und Drang

En 1776, Friedrich M. Klinger (1752-1831), escribió una obra titulada Sturm und Drang (Tempestad y Pasión). Estas palabras se convirtieron en lema del resurgir dramático alemán. El Sturm und Drang propugnaba la libertad absoluta del individuo. De ahí la exaltación del héroe o creador, y de las pasiones como motor de la actividad humana. Rechazaron pues la regla de las tres unidades, propusieron un lenguaje entre lírico y naturalista, escribiendo en prosa cuando lo juzgaban conveniente.

I. 2. Goethe (1749-1832)

Hombre de inmensa cultura, interesado por la magia  y el ocultismo. Dejándose llevar por su ímpetu poético, escribía obras irrepresentables. Él mismo confesaba que había escrito “contra el escenario”. Su labor más importante fue como empresario y teórico teatral.

I. 3. Schiller (1759-1805)

Tras fugarse del ejército en 1782 escribe  Don Carlos. Otras obras suyas, escritas en Weimar, acogido por Goethe, son María Estuardo, La doncella de Orleans, La novia de Mesina,  Los bandidos y  Guillermo Tell. En ellas manifiesta su afición por el líder mítico o histórico inserto en su contexto social. Anuncia claramente las tendencias del drama romántico.

I. 4. Otros autores

Recordemos a algunos de los inmediatos continuadores, denominados románticos por los historiadores. Franz Grillparzer (1791-1872), que obtuvo su mejor éxito con una adaptación de La vida es sueño, de Calderón. Henrich von Kleist (1777-1811), espíritu atormentado y romántico, que algunos han considerado como el padre del drama psicológico moderno. Georg Büchner (1813-1837), compuso dos excelentes obras: La muerte de Danton y Woyzeck. Este autor marca el paso del romanticismo al realismo y naturalismo.

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