Wednesday 16th October 2019,
Sede Revista – Revista Cultural – Torrelavega

Sobre la utilidad de escribir

por Mariano F. Urresti

Tengo la debilidad de admirar a quien sabe hacer aquello que yo no sé, de modo que al lector le resultará sencillo imaginar a cuántas personas tengo profundo respeto, dado que no sé hacer infinidad de cosas. Pero de entre todos aquellos a quienes admiro elevo a una categoría superior a quienes, a través de su trabajo, mejoran la vida de los demás –o se la conservan, como sucede con los médicos cirujanos, por ejemplo-, y no sólo la de los hombres sino también la de todas las formas de vida que pueblan el planeta.

Pero como urge que centre definitivamente el motivo de estas líneas, mencionaré en esta ocasión en quienes, como los poetas, hacen pensar, soñar, llorar, reír o filosofar gracias a sus versos. He ahí una disciplina en la que flaquearía si tuviera la osadía de ejercerla, sin duda. De manera que admiro a los poetas, y considero el verso el tuétano de la escritura. Considero mérito inaudito decir mucho con pocas palabras. Borges lo dijo infinitamente mejor que yo cuando afirmó que el río más largo del mundo cabe en la palabra Nilo.

Por eso me ha gustado, y mucho, Sobre la inutilidad de escribir, un poemario de Eduardo José Villanueva. Me ha gustado, porque sus versos son concisos, afilados y doloros como aguijones. Me ha gustado porque me hizo pensar, sonreír, reflexionar…

Desde que lo leí, soy consciente de <<quien aparta primero la mirada / cuando estoy a solas / con mi vergüenza>>. Nunca había reparado en el miedo que tengo <<a que la duda se canse de mí>>, ni se me había ocurrido otorgarle únicamente el papel de un mero actor secundario al dios de los parajes donde se desarrollan mis sueños.

El libro de Villanueva merece ser leído, y el lector se leerá a sí mismo en muchos de sus versos y estrofas, porque aunque sea el poeta quien tiende su corazón al sol, es el suyo un ejercicio universal en el que todos podemos versos reflejados. Todos hemos sido, como él, esclavos de nuestros nervios y nuestras emociones; todos hemos necesitado que lloviera tiempo para saborear los mejores momentos de nuestra vida, porque no supimos apreciarlos cuando los vivimos, pero pocos tienen la virtud de expresar la universal pequeñez humana en una fotografía asonante. Y eso no sé si debe a que Eduardo José Villanueva está loco o está vivo. Me da por pensar que es por lo segundo.

De modo que léanlo. Lean este poemario aunque yo no esté de acuerdo con el título que su autor eligió, puesto que sus propios versos y su propia obra demuestran la utilidad de escribir.

 

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